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Las bajadas de precios, el tendón de aquiles del sector del transporte sanitario

Mostrando, de antemano, el más absoluto respeto por la autonomía y libertad de las empresas a la hora de fijar los precios de sus servicios, desde esta Tribuna de Opinión no podemos más que poner de manifiesto nuestra preocupación por la proliferación de las bajadas sobre los precios de licitaciones que se vienen produciendo en los últimos concursos, llamando la atención sobre las nefastas consecuencias que ello, sin duda, tendrá no sólo sobre la calidad de los servicios prestados, sino también sobre la propia actividad de todas las empresas del sector.

La cuestión no es baladí si se tiene en cuenta que las empresas del ramo operamos en un sector de especial trascendencia por afectar de modo directo a los ciudadanos en su valor fundamental que no es otro que la salud.
Tal circunstancia, es decir, la especial trascendencia y el interés público prioritario implícito en el servicio que prestamos, no sólo debería obligar a las Administraciones a regular con eficiencia la prestación de este tipo de servicios y a retribuirlos adecuadamente, sino que también debería estar muy presente en la consciencia de los profesionales y empresas operadoras, en la medida en que la decisión libre de fijar (o más bien bajar) los precios frente a los competidores no puede ser adoptada a costa del menoscabo de la calidad del servicio, las condiciones laborales y las condiciones retributivas del sector en general.

Curiosamente, estas bajadas de precio se están llevando a cabo, no ya por empresas que conocen el territorio y que, por ende, pudieran estar al tanto de algunas claves de gestión que les permitiesen mejorar los precios manteniendo la rentabilidad, ni por empresas que por su tamaño o experiencia pudieran tener alguna ventaja competitiva que viniese a justificar esta minoración de precio, sino que, sorprendentemente, son las empresas que hasta ahora operaban en un ámbito local las que capitanean estas bajadas sobre los precios de licitación.

Basta con consultar la Plataforma de Contratación de cualquiera de las Administraciones Públicas intervinientes para encontrar algunos ejemplos de lo acaecido los últimos meses. A saber:

• La reciente adjudicación en favor de Ambulancias Tenorio del servicio de transporte sanitario del municipio sevillano de Lebrija por precio de algo más de 29.000.-€: se trata de un contrato de cinco meses de duración que requiere la dedicación de un solo vehículo. El precio de licitación ascendía a 39.000.-€ ,- por increíble que parezca no le falta ningún cero- habiendo la mencionada entidad, además, realizado un descuento de cerca del 25% sobre el mismo que, como hemos dicho, le valió la adjudicación.

• La adjudicación a la misma entidad del servicio urgente de las Illes Ibiza y Menorca por plazo de seis meses, más un máximo de otros seis meses de prórroga, habiendo la entidad realizado un descuento en su oferta del 10% sobre el precio de licitación, además de ofrecer coches de última generación totalmente nuevos y full equipe.

• Y por último, la adjudicación que motiva esta reflexión; la adjudicación del contrato de Extremadura en favor de la misma entidad, tras una bajada de precios de más de un 12% sobre el precio de licitación, algo del todo relevante para un contrato de esta magnitud y complejidad.

En relación con tal adjudicación resulta necesario detenerse en el hecho de que, con ocasión de la impugnación del Pliego por falta de precio por parte de otra de las licitadoras, Ambulancias Tenorio sostuvo que el precio ofertado no sólo cubría los costes sino que permitía la obtención de una rentabilidad aceptable. Literalmente, Ambulancias Tenorio señalaba que “el precio se ajusta al mercado. Baste como ejemplo el siguiente: el concurso de transporte terrestre integrado para la provincia de Sevilla está dotado con 24,5 millones de euros anuales para 400 vehículos y 600 trabajadores. El presente concurso está dotado con 34,9 millones de euros para 400 vehículos y 800 trabajadores. Teniendo en cuenta que la población de cobertura en Sevilla es de 1.941.000 habitantes y en Extremadura es de 1.100.000 habitantes”.

Como no podía ser de otro modo, tanto el Tribunal como la Administración hicieron suya esta sorprendente afirmación de un “ambulanciero de tan dilatada experiencia”.

Tales circunstancias nos obligan a reflexionar sobre la situación actual del sector de modo que, más allá de la crítica sobre el comportamiento empresarial de una u otra entidad, resulta necesario resaltar los motivos que nos han llevado a la situación descrita y sus posibles soluciones.

Históricamente, el sector del transporte sanitario se ha venido caracterizando por su atomización. Sin embargo, en los últimos años se ha avanzado hacia un escenario de clara concentración empresarial en el que significativos conglomerados empresariales, por todos conocidos, pasan a competir con numerosas empresas de transporte sanitario de escala regional o local que, lógicamente, deben plantearse cómo enfrentarse al futuro.

Algunas de estas empresas tradicionales -sirvan los ejemplos mencionados- han adoptado la decisión de ganar volumen a toda costa y en el menor tiempo posible, queriendo imitar a estas entidades que lideran el sector porque, entre otros motivos, hace más de una década iniciaron este proceso de concentración traspasando sus fronteras naturales.

Sin embargo, la proliferación de estas bajadas de precio y, en general, la absoluta preponderancia de la oferta económica sobre los aspectos técnicos en la valoración de las ofertas ha terminado convirtiendo de facto las licitaciones en auténticas subastas en las que ganan aquéllos que están dispuestos a hacer el trabajo por menos dinero. Según parece, no importa que esto redunde en la precarización de calidad asistencial ni en la de las condiciones laborales de los trabajadores, algo fundamental si tenemos en cuenta que el sector del transporte sanitario trabaja con personas y para la salud de las personas.

Ha de tenerse en cuenta que esta pequeñas empresas no cuentan con las ventajas propias de la economía de escala que permite a las grandes compañías -sobre todo si conocen también el territorio que pretenden gestionar- optimizar sus ofertas al conseguir mejores precios en sus compras, concentrar en departamento especializados algunas de las obligaciones de las empresas (impuestos, contabilidad, etc.).

Lo cierto es que, a nuestro criterio, con estas desmesuradas bajadas de precio las empresas locales están consiguiendo precisamente lo que pretenden evitar, es decir, ahondar en la paulatina degeneración del sector, echando por tierra todo aquello que durante tantos años se ha luchado por conseguir: un sector profesionalizado a la par que rentable.

Con estas bajadas de precio a buen seguro conquistarán mercado pero, ¿para qué?. Si no obtienen beneficios para sus accionistas ni mejoran las condiciones laborales de sus trabajadores, tales prácticas sólo conseguirán contribuir a destruir el sector y sus propias empresas o, lo que quedaría ejemplificado en la sabiduría popular como “yo muerto pero tú tuerto”.

Pero es que, además, esta guerra comercial perjudica sobre todo a las pequeñas empresas. Concretamente en Extremadura, la oferta de Ambulancias Tenorio ha enviado a un más que probable concurso de acreedores a siete pequeñas históricas empresas extremeñas que, tras un progresivo proceso de concentración local –algunas desde el empleo autónomo y otras desde el cooperativismo-, habían conseguido una profesionalización digna de ejemplo a costa del esfuerzo personal y patrimonial de sus socios que, habiendo apostado por la actividad comprometiendo su propio patrimonio personal y familiar y tras más de cincuenta años dedicados al negocio, deben necesariamente replantearse su futuro en el sector.

Creemos que existen otras opciones que permitirían a estas empresas de escala regional o local continuar en el sector sin destruirlo. Las Asociaciones de Empresarios, los sindicatos y las propias empresas están obligadas a instar a las diversas Administraciones a tomar consciencia de la importancia del servicio que prestamos, al objeto de que se alejen de la peligrosa dinámica en la que estamos inmersos y según la cual, el precio (o más bien la falta de precio) es el único elemento diferencial de nuestros servicios. Lo contrario, sin duda alguna, dará lugar a la desaparición de todos los industriales del sector, dejando paso al monopolio de empresas netamente financieras y fomentando la falta de profesionalización de los trabajadores o la mano de obra intensiva.

Asimismo, las Administraciones Públicas también tienen mucho que decir para evitar esta creciente carrera a ninguna parte, primando que estamos hablando de contratos de gestión de la salud.

En tal sentido Silvia del Sanz, Catedrática de Derecho Administrativo de la UNED, en unas jornadas celebradas sobre el tratamiento de las bajas temerarias en la contratación con las Administraciones Públicas organizadas por la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), apuntó

“es importante que la Administración se esmere en la definición del objeto de contrato y en su valoración a precios de mercado, de ser esto así, las ofertas presentadas no deberían estar muy distanciadas del precio de licitación. Asimismo, deben determinar con especial cuidado los criterios que debe tener en cuenta para la adjudicación, sabiendas de que el criterio precio puede tener un efecto distorsionador sobre los ofertados por los licitadores”

Como decimos, las empresas locales o regionales deben buscar otras alternativas que les permitan generar valor para sus accionistas y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores, buscando sus nichos de mercado, apostando y generando valor a través del conocimiento del territorio que indudablemente tienen y/o uniéndose a otros proyectos empresariales que les permitan minorar sus riesgos y aumentar sus márgenes mediante el aumento de volumen de sus compras.

No obstante, terminamos esta reflexión como la empezamos; congratulándonos de estar compitiendo en un mercado libre al que damos la bienvenida a estas empresas junto con las que, si conseguimos superar los anteriores inconvenientes, haremos un sector más profesionalizado, que aporte valor añadido a la sociedad y en el que se mejoren continuamente las condiciones laborales de los trabajadores. Seguro que esos ambulancieros “viejos” a los que nos hemos referido con anterioridad en otras misivas, estarán atentos a sus actividades; orgullosos ya no lo sabemos.

Desde SSG invitamos a todas aquellas empresas que no quieran destruir el sector ni su propio negocio a unirse a nuestro proyecto. Los recibiremos con los brazos abiertos garantizándoles que hay otras formas de hacer.

*Para realizar cualquier consideración, aclaración u opinión sobre lo aquí expuesto, puede mandarse un correo electrónico a comunicacion@atriaservicios.com o una carta física a la dirección Avda. de la Innovación, s/n. Edificio Renta Sevilla, 4ª planta. Módulo F. 41020 Sevilla. Las cartas recibidas serán publicadas, tras realizar una selección previa de las mismas.

Last modified on Viernes, 09 Junio 2017 08:39

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