Hidratación de niños y mayores durante el verano: consejos básicos

Centramos nuestra atención en dos grupos poblaciones especialmente suceptibles de padecer deshidratación con la llegada del verano. Compartimos una serie de recomendaciones que, estamos seguros, serán de gran utilidad. 

Somos agua en más de un 50%. Sin embargo, y a pesar del papel fundamental que tiene ésta en el buen funcionamiento de nuestro organismo, éste no almacena agua, por lo que requerimos grandes dosis diaria para contrarrestar la pérdida de este compuesto en las distintas funciones que, de manera natural, realizamos: respiración, sudoración, etc. 

Para que nuestro cuerpo funcione correctamente, éste necesita alrededor de 3 litros diarios de agua, cantidad que han de aportarnos tanto los alimentos que comemos como el agua que bebemos.

Cada persona posee unas necesidades de hidratación concretas a tenor de factores tan diversos como la edad, el metabolismo, la actividad física realizada e, incluso, las condiciones ambientales a las que debe enfrentarse en su día a día. A pesar de estos condicionantes, hay grupos de población que poseen unas necesidades de agua mayores. Entre ellos, los niños y los ancianos.

¿Cuándo hay que beber agua? Es imprescindible hacerlo mucho antes de tener sed. ¡Esperar es todo un error! La sensación de sed aparece cuando el cuerpo ha perdido el 1% de líquidos; si la pérdida asciende al 2%, ya empieza a sentirse una ligera sensación de resistencia y, a partir del 5%, es cuando puede producirse una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares.

La hidratación de los más pequeños de la casa

La hidratación de los niños es fundamental para el desarrollo de su cerebro. Sin embargo, las necesidades de hidratación de los niños, y en contra de lo que muchas voces expertas han indicado a lo largo de los años, las necesidades de hidratación de los niños no son tan diferentes de las de los adultos. Algunas investigaciones han dejado patente que los bebés y los niños pueden ser víctimas fáciles de deshidratación como consecuencia del menor peso corporal y la mayor pérdida de agua y electrolitos y menor capacidad de transpiración. A pesar de ellos, numerosos estudios recientes han mostrado cómo la capacidad de los niños y los adolescentes para regular la temperatura del cuerpo es similar a la de los adultos saludables que realizan algún tipo de ejercicio bajo las mismas condiciones climatológicas. Por lo tanto, los adultos encargados de supervisar a los niños que realizan actividades en verano deben tener como objetivo claro la prevención.

  • ¿Cómo mantener hidratados a los niños activos

      1.- Es preciso estar atento a las necesidades de los niños en todo momento. Las comidas son el momento más indicado para ofrecerles líquidos. Es en este momento donde pueden consumir agua o zumos naturales en vez de refrescos,     que bien les deshidratan. Si queremos mantenerlos hidratos, esto debe ser una norma. HidratacinNiosGrupoSS

       2.- La hora de la comida también es un buen momento para buscar la hidratación de los peques. Apostar por sopas o cremas frías o vegetales como el calabacín o la berenjena es totalmente recomendable. 

     3.- Las frutas compuestas en su mayoría por agua constituyen también una buena opción. Algunas de ellas son la piña, el melón o la sandía, estas dos últimas típicas de la época estival. Además, ¡estaremos proporcionándoles una importante cantidad de nutrientes!

      4.- Nunca debemos salir a la calle en verano con los niños sin llevar agua embotellada para mantenerlos hidratados. Especialmente importante es darles agua cuando están jugando al aire libre, sobre todo si las temperaturas son elevadas.

        5- ¿Se muestran reacios para beber agua? Puedes optar, por ejemplo, por ponerle una rodajita de limón en el vaso; el sabor será distinto, más fresco y, posiblemente, más apetecible.

Los mayores y las altas temperaturas, combinación peligrosa en verano

La tercera edad también constituye un grupo de riesgo en lo que a una posible deshidratación veraniega se refiere. ¿La principal causa? Tienen disminuida su respuesta a la sed.

Uno de los mayores riesgos de la época estival es la deshidratación de la que pueden ser víctimas, bien porque no beban lo suficiente, bien porque padezcan algunas de las dolencias propias de la época como la gastroenteritis. Para evitar que surja la deshidratación es indispensable que beban líquidos de manera continuada y en pequeñas cantidades, aunque no lo pidan. Si sienten sed el proceso de deshidratación ha empezado, por lo que es importantísimo mostrarse alerta ante cualquier síntoma.

¿Muestran rechazo ante la bebida? Lo mejor es optar por este remedio casero. Lo más sencillo y eficaz en estos casos es preparar una limonada tradicional. El zumo de dos limones junto con un litro de agua, tres cucharadas de azúcar, un poco de sal y de bicarbonato ¡y listo!

Para prevenir la deshidratación de nuestros mayores, además, hemos de proporcionarles una dieta rica en frutas, verduras, gelatinas y helados. Es fundamental evitar la exposición solar, vestirlos con ropas livianas y de colores claros, así como evitar suministrarles diuréticos sin supervisión de algún facultativo médico.

 

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