
Las enfermedades cardiovasculares constituyen a nivel internacional, una de las causas más importantes de discapacidad y muerte prematura. Por este motivo, Grupo SSG considera de vital importancia prestar especial atención a las medidas de prevención de dicha enfermedad, además de mejorar el bienestar de aquellas personas que ya padecen esta patología.
Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el problema subyacente es la aterosclerosis, que progresa a lo largo de los años, de modo que cuando aparecen los síntomas, generalmente a mediana edad, ya suele estar en una fase avanzada.
El corazón actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los órganos, tejidos y células del organismo. Dicha sangre suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por dichas células. Pero si por el contrario, el flujo de sangre al corazón disminuye, se detiene, o el ritmo de los latidos se altera, la situación da completamente la vuelta y suponer un serio riesgo para la vida de la persona.
No obstante, en Grupo SSG somos conscientes a diario de cómo la modificación de los factores de riesgo puede reducir los episodios cardiovasculares, tanto coronarios como cerebrovasculares, así como la muerte prematura debido a este tipo de problemas.
Por ello, le ofrecemos unas recomendaciones esenciales en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
– Abandonar el tabaco. Fumar puede aumentar los triglicéridos, disminuir el colesterol «bueno», dañar las células que cubren los vasos sanguíneos o causar la formación de coágulos entre otros problemas.
– Controlar el consumo de alcohol. Excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares o cardiomiopatía.
– Controlar la tensión arterial y los índices de glucemia.
– Disminuir la concentración de colesterol total y colesterol LDL en sangre.
– Seguir una dieta saludable: es posible reducir el riesgo cardiovascular con sólo llevar a cabo algunos cambios en la dieta, tales como limitar el consumo diario de sal, aumentar el consumo de fruta, verdura, cereales, carnes magras y pescado y reducir el consumo de grasa, especialmente saturada.
– Realizar actividad física: Los estudios demuestran que debemos hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos para fortalecer el corazón.
