
Como cada primer martes de mayo, hoy se celebra el Día Mundial del Asma y Grupo SSG se ha propuesto una vez más, visualizar las características y dificultades de esta enfermedad, así como ofrecer ciertas claves para su control, de forma que las personas que la sufren -que según datos de la OMS son más de 235 millones de pacientes- puedan disfrutar de unas condiciones lo más favorables posible en su día a día.
El asma es una enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por ataques recurrentes de disnea y sibilancias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra. Los síntomas pueden sobrevenir varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche.
Las personas con asma, sufren una inflamación del interior de los bronquios desencadenada por múltiples causas, y una obstrucción de la luz bronquial de forma reversible. A veces se trata de una sensibilidad inusitada o alergia a algo presente en el medio ambiente.
Desde el año 2007 el Día Mundial del Asma mantiene el lema «Puedes controlar tu asma», ya que tomar el control de esta enfermedad es uno de los aspectos más importantes de la misma.
Algunas de las recomendaciones que ofrecen los profesionales al respecto son:
1) Acuda a su médico si siente dificultad al respirar y tenga un tratamiento personalizado y por escrito, para que pueda conocerlo tanto usted, como las personas que le rodean.
2) Tome los medicamentos prescritos por su médico.
3) Haga un esfuerzo por conocer y evitar los factores que pueden desencadenar la crisis de asma.
4) Analícese y aprenda cuanto antes a reconocer los síntomas de una crisis de asma.
5) Conozca bien lo que debe hacer ante una crisis de asma.
Más datos sobre el Asma
Aunque evoluciona de forma crónica, afortunadamente la mayoría de las personas afectadas padecen un asma poco agresivo o leve.
Su prevalencia es elevada y en adultos oscila entre el 3 y el 9%. Es más frecuente en los países desarrollados del primer mundo que en los subdesarrollados. Así en África existen países con una prevalencia de 0% y en países centroeuropeos puede alcanzar hasta el 10%. A pesar de ello, la falta de tratamiento en muchos lugares provoca que el 80% de las muertes por asma tengan lugar en países de ingresos bajos y medios-bajos.
